Pavel Pavlovich, un científico de unos 60 años, va a pasar unas vacaciones en el campo, aconsejado por los médicos, a algún lugar apacible donde practicar su antigua pasión por la pintura. Pavlovich llega a un pequeño koljós llamado Beregovoy, donde ya están acostumbrados a recibir a pintores. Se alojará en una casa abandonada, actual cobijo de gallinas, y alejado de su rutina laboral se relacionará con los vecinos del poblado, especialmente con Grishka, un niño de unos 10 años.
Privacidad y cookies: este sitio utiliza cookies. Al continuar utilizando esta web, aceptas su uso.
Para obtener más información, incluido cómo controlar las cookies, consulta aquí:
Política de cookies.