Caterino es un trabajador de la fábrica Ilva de Taranto. Cuando los directivos de la empresa deciden utilizarle como espía para identificar a los trabajadores de los que deben deshacerse, Caterino empieza a seguir la pista de sus compañeros, en busca de motivos para denunciarles. Entonces pide que le destinen él mismo al LAF de Palazzino, donde, como castigo, algunos empleados pasan el tiempo sin que se les asigne un puesto de trabajo.
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